SOBRE LA ATENCIÓN - W.SEGAL


La atencion es el medio fundamental para que el hombre se revele a sí mismo sus energías latentes. Siempre que uno presencia el estado del cuerpo, la interaccio´n del pensar y el sentir, hay un signo interior, aunque sea leve, de otra corriente de energi´a. Mediante el simple acto de poner atencio´n, uno da inicio a una nueva alineacio´n de fuerzas.
Mantener una atención consciente no es fácil. El movimiento, las obligaciones del día a día de la existencia, distraen constantemente. Sin una base de operaciones, sin un hogar en el organismo de uno, la atencio´n sirve a los pensamientos, sentimientos y apetitos motivados por el azar, que entra en conflicto y tratan de dominarse unos a otros.
La sensación de las partes o de todo el cuerpo puede anclar la atencio´n, proporciona´ndole una especie de ha´bitat. La estructura , al hacerse ma´s sensible, ayuda a unificar la atencio´n de manera que sea menos proclive a los desvi´os hacia los canales de la mente que consumen su poder. A su vez, las percepciones y sensaciones se aceleran y se multiplican los destellos interiores de comprensio´n.
Abrirse a la fuerza de la atencio´n evoca un sentido de plenitud y equilibrio. Uno puede vislumbrar la posibilidad de un estado de conciencia inconmensurablemente superior al del mecanismo reactivo, una conciencia que trasciende el modo de respuesta sujeto/objeto automa´tico de uno.
Al fluir libremente, el efecto de la atencio´n consciente capaz de transformar y concentrar conduce los ritmos dispersos de los centros, hacia una relacio´n relativamente balanceada. El pensar, el sentir y la sensacio´n son equilibrados bajo su influencia vibrante y armonizante.
La atencio´n es una fuerza independiente que no sera´ manipulada por las partes de uno. Limpia todo ruido interno, la atencio´n consciente es un instrumento que vibra como un cristal con su propia frecuencia. Esta´ libre para recibir sen~ales transmitidas en cada momento por un universo creativo en comunicacio´n con todo lo creado.
Sin embargo, la atencio´n no es mi´a. Cuando ella esta´ presente, uno sabe que no se origina que no se origina por completo desde uno. Su fuente rodeada de misterio, la atencio´n comunica energi´a de una calidad que la mente no se puede representar.
Uno tiene que estar al servicio de la atencio´n consciente. Uno se prepara para su llegada a trave´s de la quietud activa.
Los momentos de calma, libres de tensio´n, la estructura del hombre se abre a las corrientes de energi´a que de ordinario esta´n bloqueadas. A su vez, esas energi´as se mezclan con materiales previamente recibidos para ponerse al servicio de lo ma´s elevado en un intercambio sin nombres ni palabras.
La atención no sólo está´ mediando; también está transmitiendo. Dando y recibiendo, Dios habla al hombre. Recibiendo y dando, el hombre le habla a Dios. Asi´ como una estructura humana necesita ser vivificada por la infusio´n de vibraciones ma´s finas; asi´ mismo esas vibraciones requieren, para su mantenimiento, mezclarse con material ma´s burdo. Sin la transmisio´n hacia arriba de energi´as por intermedio de la atencio´n consciente, el universo terminari´a por rendirse a la entropi´a.
En el ser humano, la ma´s pequen~a deformacio´n de una atencio´n equilibrada clausura esta´ comunicacio´n de doble vi´a. Por si´ misma, la mente no puede mantenerla. Un cuerpo relajado tambie´n es necesario.
A medio camino entre el microcosmos y el macrocosmos, el ser humano tiene su papel que cumplir. Volver al cuerpo es un gesto de abrirse a la atencio´n; cuando ella es llamada, esta´ lista para cumplir su funcio´n cosmolo´gica.
William Segal