La memoria
Extractos de los dichos y escritos
de P. D. Ouspensky
acerca de la memoria, el recuerdo de uno mismo
y el retorno
Prefacio
El propósito de este capítulo, La memoria, es el de reunir cosas dichas y escritas por
Ouspensky acerca de la memoria, el recuerdo de uno mismo y el retorno. Los contenidos de
La memoria no son definitivos, sino que son suplementarios a lo que Ouspensky escribió
acerca de estos temas en Tertium Organum y en Un nuevo modelo del universo. La memoria
no puede ser entendida sin referencia a dichos libros y sin un conocimiento del sistema de
estudio del “cuarto camino” de Ouspensky.
Las primeras cuatro secciones de este libro se encuentran impresas con ligeras variaciones
de forma en La psicología de la posible evolución del hombre. La sección quinta esta tomada
de En busca de lo milagroso. Las secciones sexta y séptima han sido reconstruidas partiendo
de anotaciones de algunas de las reuniones de Ouspensky en Londres y en Nueva York.
Estas dos secciones no siempre utilizan las palabras exactas de Ouspensky porque unas
anotaciones taquigráficas de preguntas y respuestas pueden ser bastante difusas, pero se ha
tenido mucho cuidado para no alterar o embrollar en modo alguno el significado de las
palabras de Ouspensky.
1
En el lenguaje ordinario la palabra consciencia se utiliza muy a menudo como equivalente de
la palabra inteligencia (en el sentido de actividad mental) o como alternativa de esta. En
realidad, la consciencia es una forma particular de “darse cuenta”, en el hombre, darse
cuenta de sí mismo, darse cuenta de quien es él, de lo que siente o piensa o de dónde se
encuentra por el momento.
De acuerdo con el sistema que estamos estudiando, el hombre tiene la posibilidad de cuatro
estados de consciencia. Estos son: dormido, vigilia, consciencia de sí mismo y consciencia
objetiva. Pero aunque tenga la posibilidad de estos cuatro estados de consciencia el hombre
realmente vive sólo en dos estados: una parte de su vida la pasa dormido y la otra parte en lo
que se denomina “estado de despertar”, aunque en realidad difiere muy poco del sueño.

Por lo que respecta a nuestra memoria ordinaria, o momentos de memoria, realmente
recordamos sólo momentos de consciencia, aunque no veamos que esto es así.
Más tarde explicaré lo que significa la memoria en sentido técnico. Ahora simplemente quiero
que dirijan la atención a sus propias observaciones de su memoria. Notaran que recuerdan
las cosas de un modo diferente: algunas cosas las recordarán bastante vívidamente, algunas
muy vagamente y otras no las recordarán en absoluto. Solamente saben que sucedieron.
Esto significa, por ejemplo, que si saben que hace algún tiempo fueron a un lugar concreto
para hablar con alguien, pueden recordar dos o tres cosas conectadas con su conversación
con esta persona; pero puede que no recuerden en absoluto cómo llegaron allí o cómo
regresaron. Pero si les preguntan si se acuerdan de cómo llegaron allí y cómo regresaron
dirán que lo recuerdan con claridad, cuando, en realidad, simplemente conocen el hecho y
saben dónde fueron; pero no lo recuerdan, con la posible excepción de dos o tres chispazos.
Se quedarían asombrados si descubrieran lo poco que en realidad recuerdan. Y esto sucede
así porque solamente se memorizan los momentos en los que eran conscientes.
Comprenderán mejor lo que quiero decir si retroceden mentalmente todo lo que puedan a su
temprana infancia, o en todo caso a algo que pasó hace mucho tiempo. Entonces se darán
cuenta de lo poco que realmente recuerdan y cuanto de ello afecta a lo que simplemente
saben u oyen que ha sucedido.
Por lo que respecta al tercer estado de consciencia, podemos decir que el hombre tiene
momentos ocasiónales de auto consciencia, pero no manda sobre ellos. Ellos van y vienen
solos, siendo controlados por las circunstancias externas y por asociaciones o emociones
ocasiónales.
Se plantea la cuestión: ¿es posible adquirir dominio sobre estos fugaces momentos de
consciencia para evocarlos más a menudo y para mantenerlos durante más tiempo, o incluso
para hacerlos permanentes?
El primer estado, o más bajo, es el de dormido... El hombre esta rodeado por sueños...
Imágenes puramente subjetivas (bien reflexiones de experiencias anteriores, bien
reflexiones de vagas experiencias del momento, tales como sonidos dentro del alcance del
durmiente, sensaciones provenientes del cuerpo, ligeras molestias, sensaciones de tensión)
revoloteando por la mente, dejando sólo una ligerísima traza en la memoria e inclusive no
dejándola.
El segundo grado de consciencia llega cuando el hombre se despierta. Este segundo estado
(el estado en el que nos encontramos ahora, el estado en el cual trabajamos, hablamos, nos
imaginamos a nosotros mismos como seres conscientes y todo lo demás) normalmente lo
llamamos “consciencia de vigilia” o “consciencia clara”, pero realmente debería llamarse
“duermevela” o “consciencia relativa”.
En el estado de dormido podemos tener chispazos de consciencia relativa. En el estado de
consciencia relativa podemos tener chispazos de auto consciencia.
Pero si queremos tener
períodos más prolongados de auto consciencia y no meramente chispazos, debemos
entender que estos no pueden sobrevenir por sí mismos. Necesitan acción voluntaria. Esto
significa que la frecuencia y duración de los momentos de auto consciencia dependen del
dominio que uno tenga sobre sí mismo. Significa también que consciencia y voluntad son
casi una y la misma cosa o, en cualquier caso, aspectos de la misma cosa.
En este punto debe entenderse que el primer obstáculo en el camino del desarrollo de la
consciencia de uno mismo en el hombre es su convicción de que ya posee la auto
consciencia o, en cualquier caso, que puede obtenerla siempre que quiera.
Es muy difícil persuadir a un hombre de que no es consciente y de que no puede ser
consciente a voluntad. Es particularmente difícil porque aquí la naturaleza utiliza un divertido
ardid. Si le preguntas a un hombre si es o no consciente, responderá que él es consciente y
que es absurdo decir lo contrario, porque te oye y te entiende. Y no le sobraran razones,
aunque a su vez estará bastante equivocado. Este es un ardid de la naturaleza. Tendrá
bastante razón, porque tu pregunta o puntualización le ha hecho vagamente consciente por
un momento. Al instante, la consciencia habrá desaparecido, Pero recordará lo que dijiste y
lo que respondió, y se considerara a sí mismo ciertamente consciente.
En realidad, la adquisición de la auto consciencia significa trabajo largo y duro. ¿Cómo puede
un hombre estar de acuerdo con este trabajo si piensa que ya posee la misma cosa que se le
promete como el resultado de largo y duro trabajo?. Naturalmente, un hombre no comenzará
esta tarea y no la considerara necesaria hasta que se convenza de que ni posee auto
consciencia ni nada que se le parezca conectado con ella; es decir, unidad o individualidad,
“yo” permanente y voluntad.
3Con el objeto de entender los siguientes párrafos debe tenerse en cuenta que el punto de
vista general de que el hombre tiene sólo una mente (la mente intelectual) es erróneo. En
realidad, el sistema nervioso se divide de acuerdo con las funciones del cuerpo, y cada
división tiene su propia mente. El uso que hace Ouspensky de la palabra “centro” difiere del
significado científico corriente porque incluye la mente particular en control así como los
nervios y los conjuntos de células nerviosas subsidiarias que conectan esta con otras partes
del cuerpo.
Debemos encontrar la razón por la cual no podemos desarrollarnos más rápidamente sin un
largo periodo de trabajo escolar. Sabemos que cuando aprendemos algo acumulamos
material nuevo en nuestra memoria. Pero, ¿qué es la memoria? Y ¿qué es material nuevo?
Para entender esto debemos aprender a considerar cada centro como una máquina
separada e independiente, consistente en materia sensible que, debido a su función, es
similar a la materia de la que están hechos los registros gramofónicos. Todo lo que nos
sucede, todo lo que vemos, todo lo que oímos, todo lo que sentimos, todo lo que
aprendemos, esta registrado en estas grabaciones. Esto significa que todos los
acontecimientos externos e internos dejan ciertas impresiones en los discos. “Impresiones”
es una palabra bastante buena porque realmente son impresiones o imprimaciones lo que
queda. Una impresión puede ser profunda, o puede ser ligera, o puede ser simplemente una
impresión efímera que desaparece rápidamente sin dejar rastro detrás de sí. Pero ya sea
una impresión profunda o ligera sigue siendo una impresión. Y estas impresiones grabadas
son todo lo que tenemos, todas nuestras posesiones. Todo lo que sabemos, todo lo que
hemos aprendido, todo lo que hemos experimentado, todo esta allí en nuestras grabaciones.
Exactamente del mismo modo nuestros procesos mentales, cálculos y especulaciones
consisten únicamente en comparar nuestras grabaciones unas con otras, oírlas una y otra
vez, intentando comprenderlas a base de juntarlas, y así sucesivamente. No podemos
pensar en nada nuevo, nada que no este en nuestras grabaciones. No podemos decir ni
hacer nada que no se corresponda con algo que no este en las grabaciones.